Mi
querida princesa, pasan los días y con
ellos tu tiempo, ya estás hecha una señorita, ahora me dedico a correr detrás
de ti, a intentar enseñarte que es lo bueno y que es lo malo, a que tu día a
día vaya acorde con tus pensamientos, a que puedas empezar a tomar tus propias
decisiones, a que la vida de alguna manera empieces a sentirla como una
personita. A veces mamá tiene miedo de errar, vamos para atrás como los cangrejos;
la cuna sigue de adorno suelo mirarla con ganas de guardarla o devolverla, y es
que no logras entender otro sueño que no sea el de los brazos de tu madre.
Decidí pues que el día que tengas que dormir sola ya lo afrontaré cuando sea,
pero de momento me gusta sentirme importante, tenerte durmiendo sobre mi pecho,
escuchar tu respiración y abrazarte fuerte cuando lloras en sueños.
Hacía
mucho que no escribía pero hoy tengo la necesidad de darte una nueva lección
quiero hablarte de la vida y también de alguna manera del final de ella. Cuando
venimos al mundo princesa somos los seres más indefensos e inútiles que existen
en este mundo terrenal, tardamos en ver, andar, comunicarnos y entender, crecemos y con ellos nuestros sentidos y
nuestras experiencias. Durante ese tiempo mi niña vamos madurando nuestras
ideas, nuestros miedos, nuestros propios valores,hacemos de ello conocimiento y
al final lo llenamos en un rincón escondido que hay quien llama conciencia y a
mamá le gusta llamarle alma.
El
alma de las personas es aquello que no ves, es esa parte incorpórea que rodea a
cada uno y que le diferencia del resto, es la razón de su existencia, el porqué
de su comportamientos; la esencia de
cada uno, es el significado de sus propias decisiones; es esa parte de nosotros
mismos que aunque el cuerpo marche queda en el aire para siempre.
Te
explicaré cariño que quiero decir exactamente, sé que quizás suene duro y feo
pero como el resto de animales de la tierra nacemos y en el final de nuestros
días fallecemos. No te explicaré hoy esa palabra tan fea, sólo te diré que ese
día aunque nuestro cuerpo se vaya el alma no muere. Durante todo ese tiempo
hasta que llega ese feo día intentamos encontrar una explicación a nuestra existencia, la gente se empeña en encontrar un
porque sin pararse a pensar que somos animales y como ellos tenemos un ciclo
con la diferencia que nosotros pensamos y sentimos.
Esa
explicación muchas veces es el fundamento de nuestros miedos, más tu no temas princesa mamá te promete ahora mismo
que siempre, siempre estará a tu lado, que te va a cuidar desde cualquier rincón en
el que se encuentre antes y después de que marche.
Cada
persona que pasa por tu vida entra dentro de tu alma, a veces llegan y se
quedan, otras pasan y se marchan pero cada una de ellas es un puntito que queda
dibujado dentro, a veces la gente lo llama recuerdo, otras veces vivencia;
dentro de esos puntitos también llegan las palabras que lo describen; alegría,
decepción, felicidad, tristeza, compasión, orgullo, arrogancia . Estos dibujos van transformádose y creciendo;
hacen que nuestra alma sea más sabia; que adquiera experiencia y que salga de
nosotros mismos para ser compartido con los demás, es lo que llamamos recordar
a alguien con cariño y tenerlo presente siempre.
Gracias
al alma crecen los sentimientos y las personas se quieren, se sienten y se
acercan; gracias al alma surgen los lazos de amistad, de amor, de cariño, de
compañerismo; gracias al alma la gente es feliz porque siente.
El
alma equilibra nuestro camino porque es la raíz de nuestras decisiones, porque
nos enseña a perdonar y a entender; nos muestra la salida cuando vemos que
todas las puertas se cierran, nos demuestra que el amor más allá del fracaso
puede existir, nos enseña a conformarnos, a ser más humildes, a recuperar la
confianza cuando nos fallan las fuerzas, es nuestro motor, nuestro porque ; es
aquella sensación que queda en aquellos que nos aman, el recuerdo en aquellos
con los que compartimos nuestro tiempo, son las lecciones que quedan en
aquellos que nos quisieron escuchar, el alma es legado que dejamos en la tierra
al emprender el viaje de vuelta a nuestros orígenes.




