sábado, 17 de enero de 2015

Una palabra entre la vida y la muerte; el alma

                Mi querida princesa, pasan los días y  con ellos tu tiempo, ya estás hecha una señorita, ahora me dedico a correr detrás de ti, a intentar enseñarte que es lo bueno y que es lo malo, a que tu día a día vaya acorde con tus pensamientos, a que puedas empezar a tomar tus propias decisiones, a que la vida de alguna manera empieces a sentirla como una personita. A veces mamá tiene miedo de errar, vamos para atrás como los cangrejos; la cuna sigue de adorno suelo mirarla con ganas de guardarla o devolverla, y es que no logras entender otro sueño que no sea el de los brazos de tu madre. Decidí pues que el día que tengas que dormir sola ya lo afrontaré cuando sea, pero de momento me gusta sentirme importante, tenerte durmiendo sobre mi pecho, escuchar tu respiración y abrazarte fuerte cuando lloras en sueños.

                Hacía mucho que no escribía pero hoy tengo la necesidad de darte una nueva lección quiero hablarte de la vida y también de alguna manera del final de ella. Cuando venimos al mundo princesa somos los seres más indefensos e inútiles que existen en este mundo terrenal, tardamos en ver, andar, comunicarnos y entender,  crecemos y con ellos nuestros sentidos y nuestras experiencias. Durante ese tiempo mi niña vamos madurando nuestras ideas, nuestros miedos, nuestros propios valores,hacemos de ello conocimiento y al final lo llenamos en un rincón escondido que hay quien llama conciencia y a mamá le gusta llamarle alma.
                El alma de las personas es aquello que no ves, es esa parte incorpórea que rodea a cada uno y que le diferencia del resto, es la razón de su existencia, el porqué de su comportamientos;  la esencia de cada uno, es el significado de sus propias decisiones; es esa parte de nosotros mismos que aunque el cuerpo marche queda en el aire para siempre.
                Te explicaré cariño que quiero decir exactamente, sé que quizás suene duro y feo pero como el resto de animales de la tierra nacemos y en el final de nuestros días fallecemos. No te explicaré hoy esa palabra tan fea, sólo te diré que ese día aunque nuestro cuerpo se vaya el alma no muere. Durante todo ese tiempo hasta que llega ese feo día intentamos encontrar una explicación a nuestra  existencia, la gente se empeña en encontrar un porque sin pararse a pensar que somos animales y como ellos tenemos un ciclo con la diferencia que nosotros pensamos y sentimos.
    
            Esa explicación muchas veces es el fundamento de nuestros miedos, más tu  no temas princesa mamá te promete ahora mismo que siempre, siempre estará a tu lado,  que te va a cuidar desde cualquier rincón en el que se encuentre antes y después de que marche.

                Cada persona que pasa por tu vida entra dentro de tu alma, a veces llegan y se quedan, otras pasan y se marchan pero cada una de ellas es un puntito que queda dibujado dentro, a veces la gente lo llama recuerdo, otras veces vivencia; dentro de esos puntitos también llegan las palabras que lo describen; alegría, decepción, felicidad, tristeza, compasión, orgullo, arrogancia .  Estos dibujos van transformádose y creciendo; hacen que nuestra alma sea más sabia; que adquiera experiencia y que salga de nosotros mismos para ser compartido con los demás, es lo que llamamos recordar a alguien con cariño y tenerlo presente siempre.

               Gracias al alma crecen los sentimientos y las personas se quieren, se sienten y se acercan; gracias al alma surgen los lazos de amistad, de amor, de cariño, de compañerismo; gracias al alma la gente es feliz porque siente.

                El alma equilibra nuestro camino porque es la raíz de nuestras decisiones, porque nos enseña a perdonar y a entender; nos muestra la salida cuando vemos que todas las puertas se cierran, nos demuestra que el amor más allá del fracaso puede existir, nos enseña a conformarnos, a ser más humildes, a recuperar la confianza cuando nos fallan las fuerzas, es nuestro motor, nuestro porque ; es aquella sensación que queda en aquellos que nos aman, el recuerdo en aquellos con los que compartimos nuestro tiempo, son las lecciones que quedan en aquellos que nos quisieron escuchar, el alma es legado que dejamos en la tierra al emprender el viaje de vuelta a nuestros orígenes.


                Por ello princesa no has de temer nunca a la muerte porque el alma, esa  es la importante  y queda eternamente en el aire. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario